Si has llegado hasta este artículo es posible que lo hayas hecho para resolver dudas cómo saber qué es la celulitis, cuales son los factores que la producen o qué acciones puedes hacer tú mism@ para evitar que esta se manifieste. Afortunadamente para ti, tenemos respuesta a todas tus cuestiones.

La celulitis es una afección que se produce en la piel y que, actualmente, es uno de los principales motivos de preocupación para muchas mujeres, pero también entre los hombres. Si hablamos en propiedad, la celulitis es una alteración dérmica que consiste en una acumulación de grasas, toxinas y agua en el tejido adiposo que dilata la piel hacia las capas más superficiales. En consecuencia, la celulitis o la “piel naranja” provoca la aparición de esos pequeños hoyuelos o bultos que se observan a menudo en las piernas, principalmente en las de las mujeres, muchas veces relacionados con el sobrepeso. Sin embargo, aunque es cierto que este puede ser uno de los motivos de su aparición, normalmente la celulitis se produce por herencia genética. Y sí, hoy día ya existen soluciones para reducirla o prevenir que esta se muestre en la piel, al menos, antes de lo que nos gustaría. Porque hay que asumirlo: la celulitis acaba llegando.

Tipos de celulitis según la zona del cuerpo donde se localice

Partiendo de la base que la celulitis se trata realmente de una infección bacteriana (provocada por una lesión, un corte o una quemadura, por ejemplo), hay que mencionar que esta afección cutánea no es contagiosa, pero por el contrario, si no se trata debidamente puede derivar en celulitis infecciosa, llegando a ser mortal en el peor de los casos. Como hemos dicho anteriormente, el foco del problema se encuentra en el tejido adiposo, concretamente en la capa de la hipodermis, debido normalmente a causas genéticas. Pero hay más factores que influyen en la aparición de la celulitis. Los más representativos son por una mala circulación sanguínea, alteraciones hormonales o por causantes como llevar una vida sedentaria y no practicar ejercicio de forma regular.

Celulitis edematosa, relacionada con el sistema circulatorio

Este tipo de afección se presenta generalmente como consecuencia de una mala circulación sanguínea y por un funcionamiento deficiente del sistema linfático. En este caso la alimentación y el estilo de vida que llevemos es determinante para prevenir la aparición de la celulitis edematosa. Cuando esta empieza a mostrar los primeros síntomas, la piel empieza a tener un tacto irregular y se observan pequeños protuberancias por la dilatación de los folículos. Al romperse, se forman las habituales estrías. De esta manera, los tejidos que acumula este tipo de toxinas ganan grosor, se vuelven más sensibles y pueden producir dolores, calambres y sensación de pesadez. En definitiva, molestias por doquier.

Celulitis localizada (en piernas, brazos, codos, espalda, axilas...)

Aunque la más conocida de ellas es la celulitis en las piernas, esta se manifestar en lugares como brazos, codos o en la espalda. Sin duda, esta es el tipo de afección más difícil de tratar y se necesita muchas veces recurrir a intervenciones quirúrgicas, sobre todo si tiene una gran presencia en las piernas, ya que esta hace que se fatiguen más y dificulte su movimiento. No obstante, si sus síntomas son leves, estos pueden ser tratados con cremas anticelulíticas y complementadas con reductores de grasa para obtener resultados más efectivos.

Celulitis de tipo blanda

La más común de todas. Es fácilmente detectable por la flacidez y el aspecto gelatinoso que adquiere la piel. En este caso, la celulitis blanda no va acompañada de molestias ni dolores y suele aparecer en la zona de los glúteos y los muslos. Por norma general, este problema se relaciona con la carencia de actividad física y el sobrepeso, por lo que en ocasiones la solución pasa por empezar un tratamiento de adelgazamiento.

Tratamientos anticelulíticos: cuáles son y en qué consisten

Repasados el concepto de celulitis y los efectos que provoca este problema dérmico en nuestra salud, a continuación te explicamos cómo quitar la celulitis mediante tratamientos, entre los que destacan las aplicaciones de anticelulíticos reductores e intensivos, la mesoterapia y los procedimientos basados en la radiofrecuencia.

Anticelulíticos reductores intensivos

Seguramente ya conozcas o hayas probado alguna vez las cremas anticelulíticas reductoras intensivas, como por ejemplo, las que propone marcas específicas como Nara. Su composición, además de contener propiedades características de las cremas hidratantes, combina el ácido hialurónico con soluciones para prevenir la flacidez y la grasa localizada. Así mismo, estas cremas se completan normalmente con la aplicación de ingredientes como el silicio orgánico. ¿El resultado? Se estimulan los tejidos y se consigue un efecto reafirmante en la zona afectada.

Mesoterapia corporal

Sin duda, uno de los tratamientos más avanzados para combatir la celulitis es la mesoterapia corporal. Este consiste en inyectar pequeñas dosis de medicamentos sobre las zonas localizadas donde se encuentran los principales focos de celulitis. De este modo, en las zonas donde se acumula la grasa, esta se reduce sin que el cuerpo padezca reacciones alérgicas adversas. En este sentido, se trata una técnica avanzada, que cumple con todas las garantías sanitarias y que está perfectamente indicada para reducir cualquier tipo de celulitis y adiposidad localizada.

Tratamientos de radiofrecuencia

Este proceso anticelulítico se basa en el calentamiento de zonas del cuerpo determinadas, actuando en las capas más profundas. Mediante pequeñas estimulaciones eléctricas, con la radiofrecuencia se consigue un sorprendente efecto lifting, como si diferentes productos reafirmantes para la piel unieran sus fuerzas. De este modo, elevando la temperatura del tejido se favorece la producción de colágeno, al mismo tiempo que de mejora la circulación sanguínea y se obtiene, en definitiva, una piel mucho más tersa e hidratada.